Estamos seguros que conoces el funcionamiento de un secador de pelo, pero quizás desconozcas su historia.  Por ello, el equipo Lorenzo Galgano-Estilista Asesor de Imagen te da a conocer algunas curiosidades y su trayectoria en el tiempo.

secador de pelo

Empecemos por su edad..

Y es que el secador de pelo tiene 130 años y no cabe duda que ha sido y continúa siendo el mejor amigo de los peluqueros: pasamos por la historia del secador de pelo, una de las herramientas de belleza más utilizadas en el mundo.

Secar el cabello, antes de la llegada del secador de pelo, fue un proceso muy largo y tedioso, tanto que también se usó como una excusa para rechazar una invitación. Por lo tanto, se necesitaba una herramienta para acelerar el proceso de secado.

Precisamente por esta razón, en 1890, el estilista francés Alexander Godefroy ideó un prototipo de secador de pelo. Su sistema de secado consistía en un asiento con una tapa en la parte superior, conectado al tubo de la chimenea de la estufa de gas, que calentaba la cabeza y secaba el cabello de la persona. Además, la tapa tenía una válvula para liberar el vapor y así evitar que se quemaran las cabezas.

Ciertamente lejos del secador de pelo actual, pero el invento de Godefroy fue realmente innovador, hasta el punto de revolucionar el trabajo de los peluqueros e incluso la vida cotidiana.

Fue el estadounidense Gabriel Kazanjian, quien en 1911 patentó el primer secador de cabello, que consiste en un elemento calefactor alimentado por electricidad y con un flujo de aire mecánico, que desafortunadamente se activó a mano. En la práctica, la clienta se sentó debajo del casco, mientras el aire caliente soplaba sobre su cabello a través de una manivela.

 

Los primeros secadores de pelo portátiles

Alrededor de 1920 se diseñaron y comercializaron secadores de cabello portátiles. Ciertamente no eran tan prácticos como los de hoy, ya que están hechos de metales pesados, voluminosos y no muy potentes en la emisión de aire (máximo 100 vatios). Además de pesar un kilo, tendían a sobrecalentarse y existía el riesgo de electrocución. Pero a pesar de esto, fueron igualmente populares entre los consumidores.

A principios del siglo XX, antes del secador de pelo, se vendieron las primeras aspiradoras, que también podían usarse como secador de pelo. Incluso para aumentar su comercialización, los creadores instaron a las mujeres a usar la aspiradora de una manera alternativa, aplicando una manguera al desagüe de la aspiradora, para usarla también como un secador de pelo, ya que salía aire limpio y, por lo tanto, secaba el cabello.

 

Década 1930 y 1940

Durante este periodo surge la necesidad de un secador de pelo más práctico y funcional, especialmente entre los profesionales del sector del cabello. Luego, los desarrolladores se concentraron en mejorar la potencia y la velocidad de secado, en el uso de diferentes materiales y en el uso de un motor más duradero, sin cambiar la operación electromecánica de 1911, que se consideró perfecta.

 

Década de 1950

Donde surge el cambio más importante en la historia del secador: la transición del metal al plástico, para hacer que el secador sea más práctico. Fueron los años del auge económico: el secador de pelo se hizo muy popular entre las mujeres, también gracias a su ligereza. Además, en 1954 el diseño fue cambiado nuevamente, insertando el motor dentro de la carcasa de plástico, para evitar accidentes domésticos. Además se introdujeron otras características adicionales, como los controles para controlar la temperatura y los controles para ajustar la velocidad del aire.

Sin embargo, en los salones de peluquería todavía se usaban cascos, ya que daban a los clientes la oportunidad de conversar entre ellos o leer revistas durante la sesión. Para recrear la experiencia en el salón, en la década de 1960 se introdujeron los auriculares, equipados con un tubo para conectar al secador de pelo, que se encontraba dentro de una caja portátil. Una versión lista para usar que permitía a las mujeres continuar haciendo las tareas domésticas mientras se secaban el cabello.

 

Desde los años 70 hasta hoy

En los años 70, el secador se convirtió en un producto de consumo masivo, utilizado en el hogar y especialmente en el salón de belleza, tanto que los EE. UU. La Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor indicó las pautas a seguir para garantizar que los secadores de cabello se consideren seguros.

Por lo tanto, el secador de pelo había evolucionado, especialmente a nivel profesional: potencia, practicidad y eficiencia fueron las palabras clave. Hubo muchos fabricantes que se centraron en los secadores de pelo profesionales y que desarrollaron versiones cada vez más tecnológicas para salones de peluquería.

Ahora es habitual referirse al secador con el nombre secador, pero lo escribimos por error con «PH», porque en realidad está escrito Fon. De hecho, se cree que el nombre fon deriva del inglés, en cambio proviene del alemán, precisamente del viento cálido Föhn, en Italia que llamamos favonio.

El viento cálido se convirtió en la inspiración de la marca Fön, registrada por la empresa alemana AEG (hoy Electrolux), que alrededor de la década de 1930 produjo un modelo de secador de pelo llamado Foen, convirtiéndose, en Italia y Alemania, en sinónimo de secador de pelo.

Historia del secador de pelo
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